Gaceta de La Solana
El Tema
Un pueblo murguista
El patio de mi casa, ganadores en categoría infantil
A
urelio
M
Aroto
i por algo se distingue el carnaval
de La Solana es por sus murgas.
No abundan por aquí las locali
dades que mantienen un mosaico de
chirigotas tan amplio, tan arraigado y
tan autóctono. Este año, hubo media
docena de participantes en el XXXV
Concurso Regional de Murgas y Chi
rigotas, aunque todas locales. Cuatro
más concursaron en el concurso in
fantil, que también alcanzaba su tri
gésimo quinta edición.
En una desapacible tarde domini
cal, con tiempo gris, viento molesto
y amenaza de lluvia, los concursantes
fueron saliendo a escena ante un pú
blico que, eso sí, nunca falla. En adul
tos lograron alzarse con el triunfo Los
Macarras, aunque en una apretada
votación con Los Futuros Camareros,
ganadores del año anterior. Terceros
quedaron Los Currantes, por delante
de Las Palomas Voladoras y No Tras
noches, que fueron quintos y sextos
respectivamente.
En categoría infantil logró el primer
premio El patio de mi casa, con su
tema “waseando”. Segundo fue el co
legio El Santo, vencedor el año pasa
do, terceros Los Piratas y cuartos Los
pequeños colegiales.
S
Los Macarras, ganadores de las murgas en adultos
La polémica
L
os murguistas solaneros su
bieron nalmente al escenario
para participar en el tradicio
nal concurso de murgas y chirigo
tas, pero estuvieron a punto de no
hacerlo. La razón era su desacuerdo
con la ausencia total de premios por
parte del Ayuntamiento. Asumen que
la crisis aprieta a todos, pero creen
que la relativa mejoría de la econo
mía municipal permitía dejarse caer
este año (el pasado ya no hubo asig
nación económica alguna). “Que nos
den algún regalo, aunque sea irnos con
un jamón colgado al hombro” –decía
un representante de los ganadores, Los
Macarras. Otro admitió que hablaron
incluso de plante, “pensamos en no sa
lir porque no nos sentimos valorados;
somos la alegría de la plaza el domingo
de carnaval” –comentaba un miembro
de Las Palomas voladoras-.
En su opinión, el esfuerzo que hacen
por animar el carnaval y mantener un
certamen casi único en la zona es
grande y merece una recompensa a
nivel o cial. “No pedimos mucho,
pero nos gustaba el domingo de pi
ñata recoger nuestro sobre con un
dinero que ese mismo día se queda
ba en un bar del pueblo”. Al menos,
no hubo boicot para bien de la esta,
aunque esa posibilidad rondó por la
mente de los murguistas y pudo crear
un pequeño cisma poco agradable.
Así fue, y así lo contamos.
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